Antes de finalizar el año escolar, estudiantes de Sección Media participaron en el primer retiro Ignaciano para jóvenes. Un grupo de diferentes cursos inició este viaje de introspección, alejándose por completo de las distracciones del mundo exterior. Durante su estadía, los participantes vivieron un tiempo de meditación y oración profunda, siguiendo las enseñanzas de San Ignacio de Loyola. Fue una oportunidad para desconectarse de la rutina diaria, especialmente de los teléfonos móviles y sumergirse en el silencio personal.

Tanto mujeres como hombres vivieron la misma experiencia de reflexión y desconexión, con un enfoque particular en las meditaciones de San Ignacio, lo que marcó la diferencia con otros retiros realizados anteriormente. El silencio fue clave en este proceso, incluso al momento de dormir, favoreciendo una atmósfera de calma y serenidad para la meditación personal. Este espacio de introspección y oración fue fundamental para permitir que los estudiantes se conectaran más profundamente con su espiritualidad.

Este retiro Ignaciano no solo representó una vivencia transformadora para los jóvenes, sino que también se espera que sea el primero de muchos. La experiencia dejó una huella significativa, tanto en los participantes como en los organizadores, y promete convertirse en una tradición que, Dios mediante, se repetirá en los próximos años.

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