Entrevista:

Joaquín López: “Cuando uno sale y se da cuenta de todo lo aprendido y lo que se ha mejorado, le otorga mayor valor al colegio”

El Liceo Cardenal Caro de Buin, en sus más de 60 años de historia, ha visto pasar por sus patios y edificios, decenas de generaciones de estudiantes, los cuales, en diversos contextos históricos nacionales y comunales, han forjado, con un sello humano y católico, la historia de una de las instituciones educativas más relevantes de la zona del Maipo.

Con esto en vista, Joaquín López Púa, recuerda, como exestudiante del colegio, su paso por este lugar. Joaquín pertenece a la Generación 2020. Con especial relevancia menciona su paso por el Centro de Alumnos, del cual fue presidente los años 2019 y 2020. Actualmente es estudiante de último año de Licenciatura en Historia en la Universidad de Los Andes, se desempeña como jefe de catalogación en el Instituto de Historia de la misma casa de estudios y es ayudante del profesor Jorge Martin Bascuñán en la Universidad Adolfo Ibáñez.

¿Cómo fue tu paso por el colegio?

Lo recuerdo con mucho cariño, si bien es verdad que mi generación es la del 2020, es decir, un cuarto pandémico, lo cual supuso un complicado cierre a la etapa de Cuarto Medio, también es verdad que estuve cursando desde Kínder 2008 en la misma institución y fueron doce años fundamentales en mi formación tanto valórica como académica. Cabe señalar que en sus aulas se forjaron mi amor por Dios y mi aprecio por la historia.

¿Qué fue lo que más te marcó en este proceso?

Ser presidente del Centro de Alumnos dos años seguidos marcó con diferencia mi paso por el colegio. Los años 2019 y 2020 fueron años complejos de afrontar con fortaleza y prudencia. Fueron tiempos convulsos donde hubo que trabajar resiliencia y constante toma de decisiones, y luego la pandemia impidió nuevas elecciones, lo que supuso mi mantención en el cargo por circunstancias extraordinarias. Es típica la frase "todos son generales después de la guerra", pero, viendo hacia atrás y con las herramientas que tenía en aquel momento, pienso que actué de la mejor manera en vista del bien común de la comunidad educativa.

¿Cómo fue tu experiencia como presidente del Centro de Alumnos? ¿Qué le recomendarías a quienes hoy llevan adelante esta tarea?

Fue una experiencia tanto exigente como formativa. A quienes hoy portan la responsabilidad, en lo esencial les recomendaría prudencia en el actuar, cabeza fría para tomar decisiones y delegar tareas cuando uno puede encontrarse superado, buscando apoyo en el equipo de compañeros que debe ser el Centro de Alumnos.

Ahora bien, a veces los planes no salen como uno quisiera, y en esos casos hay que pararse ante la adversidad y seguir adelante, buscar consejo de una autoridad o un familiar. Muchas veces la ola de los problemas me botó, pero también es cierto que a veces me ahogaba en un vaso de agua que no lo era tanto al finalizar el día.

¿Cómo crees que los estudiantes deberían involucrarse en espacios de participación como el Centro de Alumnos?

Lo primero es comprender el rol de participar. No es solamente estar presente, sino asumir una responsabilidad con la comunidad. Implica proponer mejoras donde sea necesario y entender que, en el fondo, hay un acto de servicio hacia los demás. Por lo mismo, todo comienza desde algo tan básico y esencial como elegir presidente de curso.

¿Cómo has visto el progreso, en todo ámbito, que ha tenido el Liceo Cardenal Caro a lo largo de los años?

El colegio siempre está buscando mejorar con el pasar de los años, tanto en lo material como en lo académico, y también con los desafíos que ello supone. Mi generación, por ejemplo, con suerte alcanzó a disfrutar de las bancas rojas en el patio central de la Sección Media que, más allá de ocupar mejor los espacios, como toda mejora, están pensados para bienestar de la comunidad.

Además, los alumnos que salen del colegio cuentan con un buen nivel académico que incluso marca la diferencia en el mundo universitario. Aunque claro, el problema es que uno tarda en ver estos elementos, como alumno puede ser algo más accesorio, pero cuando uno sale y se da cuenta de todo lo aprendido y lo que se ha mejorado, le otorga mayor valor al colegio.

¿Cuál crees que es el principal sello que el colegio trata de inculcar en los estudiantes de la zona?

Más allá de que el colegio tenga una agenda académica, pienso que se busca inculcar en los estudiantes valores y virtudes que les permitan crecer en el ámbito personal como base fundamental para salir al mundo universitario y profesional. Por supuesto se busca trabajar la responsabilidad y el respeto mutuo, que son importantes, pero el sello distintivo del colegio es la enseñanza de la fe. Sin ir más lejos, uno puede estar en una mala situación y recordar la frase del liceo presente en cada aula "Dios es nuestro refugio y fortaleza" como un hogar al cual acudir en cada momento de necesidad.

¿Qué mensaje dejarías a los exestudiantes de nuestro colegio? Y, ¿qué le dirías a los actuales estudiantes?

A los exestudiantes, piensen en el colegio como un segundo hogar que los forjó en una etapa fundamental y no menos compleja de la vida, entregando herramientas para afrontar los primeros pasos antes de la vida adulta de la mejor manera posible. A los alumnos actuales, decirles que la vida no vale la pena si no es para quemarla al servicio de una gran empresa; busquen aquella vocación que los haga felices y aprovechen los fugaces años en el colegio, aunque en el momento no lo parezca.


Esta entrevista se enmarca en Cardenalinos, la comunidad de exalumnos del Liceo Cardenal Caro de Buin. Si te interesa ser parte de esta y participar de futuras actividades, revisa la información e inscríbete en el siguiente link: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScerP7_GfwIDhqEGKShY6BPq20zmy4Y5YvceJhhxMifSV1D4w/viewform